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Hablarte con respeto: el primer paso hacia la mujer que quieres ser

  • Foto del escritor: Vibra Bonito
    Vibra Bonito
  • 6 mar
  • 3 Min. de lectura

La conversación más importante de nuestra vida es la que tenemos con nosotras mismas… y muchas veces es la más dura.


Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Más allá de honrarla y celebrarla, es un recordatorio de la lucha histórica por la igualdad de nuestros derechos. Pero también puede ser una oportunidad para mirar hacia adentro y reconocer que muchas veces existe otra batalla, más silenciosa e invisible, que ocurre en nuestro interior… y que puede marcar una gran diferencia en cómo vivimos y nos relacionamos con nosotras mismas.


¿Te has preguntado cómo te hablas cuando nadie te escucha? Muchas veces somos comprensivas con otros, pero implacables con nosotras mismas. Somos capaces de mostrar empatía hacia terceras personas, pero ¿qué pasa cuando somos nosotras quienes fallamos?

Esa voz crítica se activa y suele ser muy dura. Sin embargo, permitirnos cometer errores y aprender de ellos es sano; de hecho, es el ritmo natural de la vida. Y aun así, muchas veces nos hablamos de una forma que jamás usaríamos con alguien que amamos.


Es aquí donde podemos hacer un ejercicio de introspección y preguntarnos de dónde nace esa voz crítica. ¿Cómo la aprendimos?


En muchos casos se trata de conductas heredadas. Cuando crecemos imitamos patrones, y no siempre son los más acertados o saludables. Sin darnos cuenta, empezamos a repetir ciertas formas de hablarnos y de reaccionar ante nuestros errores.


Cuando comenzamos a trabajar en mejorar la relación con nosotras mismas, entendemos que muchas de esas conductas se instalaron de forma automática, sin que realmente las cuestionáramos. También cargamos con ideas muy arraigadas sobre la perfección: la necesidad de hacerlo siempre todo bien, de dar lo mejor en todo momento y de no permitirnos fallar, olvidando que equivocarnos también es una forma natural de aprender.


Tal vez por eso, en un día como hoy, además de recordar las luchas colectivas por la igualdad y los derechos, también podemos abrir un pequeño espacio para revisar la relación que tenemos con nosotras mismas. Porque la forma en que nos hablamos, nos valoramos y nos permitimos equivocarnos también forma parte de esa transformación.


La buena noticia es que, así como aprendimos esa voz, también podemos transformarla.

Desde el amor y la compasión que nacen en nuestro interior, te invito a que hoy observes sin expectativas y sin juzgarte, cómo ocurre este diálogo interno. Recuerda: el primer paso no es cambiar la voz interna, sino hacerla consciente.


Una buena forma de tomar perspectiva es preguntarte: ¿le hablaría así a una amiga, a una hija o a alguien que amo?


Muchas veces descubrimos que el nivel de dureza que usamos con nosotras mismas sería impensable con otra persona. Y esa simple pregunta puede ayudarnos a suavizar el tono con el que empezamos a tratarnos.


Hoy, el Día Internacional de la Mujer, te invito a regalarte algo sencillo, pero profundo: empieza a hablarte con más respeto, con más paciencia y con más amor. La conversación que tienes contigo cada día también forma parte de la mujer que estás aprendiendo a ser. 


Al final, la relación más importante que construirás en tu vida es la que tienes contigo misma. Que la voz que más escuches cada día sea también la que más te cuide.


Si este tema resonó contigo y sientes que es momento de profundizar en tu relación contigo misma, he creado Activa tu Grandeza, un programa pensado para acompañarte a transformar tu diálogo interno, reconectar con tu valor y activar la mujer que sabes que eres.


¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

 
 
 

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