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El silencio también forma parte del crecimiento

  • Foto del escritor: Vibra Bonito
    Vibra Bonito
  • 25 mar
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 25 mar

El crecimiento no siempre es visible ni ruidoso. Las transformaciones más profundas e importantes suelen ocurrir en silencio. Cuando bajas el ruido externo, puedes conectar con tu mundo interior y darte el permiso de vivir los procesos de una forma más íntima y honesta.


Hay silencios que no son vacíos, son reconstrucción. Hay momentos en la vida en los que se necesita calma absoluta para escuchar qué es lo que ha dejado de funcionar y cómo queremos vivir nuestro presente.


A veces, la mente y el cuerpo funcionan como una máquina que necesita hacer un escaneo completo para sanar lo que ya no funciona. Quizá sean versiones de nosotras mismas que ya no se alinean con lo que estamos viviendo en esta etapa. Para descubrirlo, primero tenemos que escucharnos.


Solemos ver que muchas personas que están en un camino espiritual asisten a retiros de silencio para encontrarse con esa versión interna que surge cuando les damos espacio entre tantos pensamientos y rutinas del día a día. Emprenden así un camino de autoconocimiento y de apertura hacia una nueva versión de sí mismas.


Y aunque no siempre podamos irnos a un retiro o parar completamente nuestra vida, sí podemos aprender a crear pequeños espacios de silencio en nuestro día a día. Momentos en los que elijamos estar a solas, no desde la soledad, sino desde el amor propio.


Cuando le damos espacio a ese silencio en nuestra propia compañía, empezamos a conocernos desde un lugar más real. Sin distracciones, sin prisas y sin el ruido constante que muchas veces utilizamos para no sentir.


Si ves a una mujer más callada o un poco más aislada de lo que solía ser, quizá no siempre necesite preguntas. A veces solo necesita una presencia que no juzgue, una mano amiga que no presione y un espacio seguro donde poder ser sin tener que explicarlo todo.


A veces es reflexión. A veces es aprendizaje. A veces es simplemente alguien que está reordenando su mundo interior. No todos los procesos de crecimiento se comparten mientras ocurren. Hay batallas internas que se libran en silencio, decisiones que se toman en la intimidad y versiones de una misma que se despiden sin hacer ruido.


Algunas de las transformaciones más profundas ocurren en silencio, y acompañarlas con presencia es un regalo que trasciende palabras.


El crecimiento de una mujer también se refleja en el respeto que le damos a su silencio. Estar presentes, sin juzgar, sin presionar, es una de las formas más profundas de amor y apoyo que podemos ofrecer.


Y si tú eres la mujer que está pasando por una etapa de más silencio, recuerda que no todo el mundo entenderá tus pausas, tus cambios o tus nuevas necesidades, y está bien. Crecer también significa aprender a proteger tu energía y respetar tus propios tiempos.


Confía. Aunque ahora parezca que estás más quieta, por dentro probablemente te estás reconstruyendo. Y muchas veces, antes de florecer, la vida nos pide precisamente eso: silencio.


Escrito por: Andrea Alonso.

 
 
 

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